martes, 1 de marzo de 2016

TROPEZONES EN LA FORMULACIÓN DE INVESTIGACIONES SOCIALES - RESEÑA


Wainerman, Catalina y Sautu, Ruth. La Trastienda de la Investigación. 3° ed. 2001. Buenos Aires, Manantial, págs. 37-51.

Las dificultades en el camino de la formación de investigadores sociales son muchas. ¿Cuáles son los errores más comunes entre quienes se inician en la investigación? Sin pretensión de exhaustividad, en el primer capítulo de La Trastienda de la Investigación Wainerman y Sautu puntualizan tropezones que han encontrado con mayor frecuencia, y los acompañan de ejemplos tomados de propuestas y trabajos presentados por alumnos de sus diversos cursos de maestrías.

1. Formulación de un objetivo tan amplio que no es susceptible de ser investigado durante la vida útil de un individuo.

2. Error de dejar a cargo de la realidad la especificación del objetivo que se habrá de investigar en ella.

3. Planteo de objetivos específicos no incluidos en el general, o que pertenecen a otra investigación.

4. Falta de conciencia de que si no existen datos, o no están disponibles, o que si las instituciones que los producen no permiten el acceso para obtenerlos es imposible llevar a cabo la investigación y que, por lo tanto, junto con el problema a investigar hay que pensar en examinar la realidad de los datos.

5. Confusión entre producción de conocimiento sobre la realidad y elaboración de políticas y/o planes de acción para operar sobre ella, o entre objetivos de investigación y propósitos de largo plazo.

6. Confusión entre afirmaciones fácticas y afirmaciones valorativas.

7. Confusión entre hipótesis como "conjetura" a someter a prueba e hipótesis como "presupuesto" o "punto de partida" que orienta la investigación.

8. Divorcio esquizofrénico entre el marco teórico, generalmente una teoría totalizadora, de gran complejidad y abstracción, y el diseño metodológico.

9. Planteo de un objetivo de corte explicativo antes de haber alcanzado una descripción del fenómeno en investigación.

10. Discrepancia entre objetivos diacrónicos y diseños sincrónicos.

11. Confusión entre objetivo específico y "paso" a recorrer en el desarrollo de la investigación.



De sus años de experiencia, a partir de los errores más frecuentes, Wainerman y Sautu deducen que en los artesanos manuales o en los artesanos intelectuales, la formación posee demandas comunes.

1. Se aprende a investigar investigando. Los cursos de metodología y de técnicas de la investigación, aunque indispensables para iniciarse en la lógica de la investigación, no bastan para adquirir la experiencia de su práctica. Esta, como la del escultor que da forma a su obra golpeando con el escoplo y el martillo el bloque de piedra, enfrentando una veta y decidiendo qué camino seguir, se hace investigando.

2. Se aprende a investigar al lado de un "maestro", a la manera del aprendiz de oficio. La investigación tiene mucho de lógica, algo de técnica y mucho de creatividad. Las dos primeras son transmisibles; a la creación, en cambio, sólo se la puede mostrar en el hacer. Viene al punto comparar el proceso con el de la formación de los artesanos manuales en los gremios como se relata en un panel bajo el título "Los Gremios" que descubrimos hace unos años en ocasión de visitar la Sala del Período Colonial (1524-1821) del Museo del Popol Vuh de la Ciudad de Guatemala (Campus de la Universidad Francisco Marroquín).

...la organización interna de los gremios era jerárquica, con maestros, oficiales y aprendices de cada oficio. Para llegar a ser oficial, el aprendiz debía trabajar gratuitamente para un maestro entre seis y ocho años. El maestro, a cambio, debía enseñarle el oficio, enseñarle doctrina y proporcionarle lo necesario para vivir (por ejemplo, alimentación y vestido). Después de este período, el aprendiz tomaba un examen y, si lo pasaba, ascendía a oficial. Como oficial, ya tenía derecho a recibir un salario, pero todavía no podía hacerse cargo de trabajos. Para llegar a ser maestro, el oficial debía pasar un examen ante un tribunal. Ya ganado este examen, el Ayuntamiento le proporcionaba la autorización necesaria para abrir su propio taller.





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